Casi todas las personas, en cierta medida, nos preguntamos alguna vez
por qué somos como somos. Quien más y quien menos, hemos hecho algún test de
personalidad o sabemos cual es nuestro animal en el horóscopo chino, ...todo para
saber más de nosotros. Y en base a esa curiosidad o necesidad se han
desarrollado cientos de estudios que profundizan en el ser humano de una manera
u otra y que tratan de dar respuestas a esta cuestión.
Todas tenemos manías, costumbres de pensamiento o comportamiento que
nos caracterizan, que nos llevan a repetir las mismas pautas, las mismas
reacciones para manejar las situaciones de nuestra vida. Incluso, dándonos
cuenta de ello, a veces tenemos cosas que nos molestan de nosotras mismas, y
que, aunque tratemos de controlarnos, parece que haya una fuerza ineludible que
nos lleva a pensar o reaccionar así. Y, por tanto, pensamos que esa es nuestra
personalidad.
Como esto de la personalidad y esa necesidad que tenemos de controlarlo
todo viene de largo, ha habido estudiosos y científicos de todas las épocas que
han podido observar pautas compartidas por diferentes personas y se han
dedicado a estudiar el tema y a hacer una clasificación. Vaya por delante el reconocimiento
de la profundidad de la base y la seriedad de todas estas disciplinas, la
mayoría de las cuales llevan detrás un profundo estudio de la psique, aunque lo
que conozcamos en general de ellas sea como mucho, la punta del iceberg.
Pera para hacer estas clasificaciones hay que ordenar los resultados y
hacer divisiones o jerarquías. Y estas se harán en base a los factores que se
observen y estudien. Cada ciencia o disciplina que se encarga de determinar y
clasificar el comportamiento del ser humano de manera directa o secundaria lo
hace desde el ámbito que estudie, excluyendo todo lo demás. Lo que no quiere decir que los otros
estudios sean falsos, si no que existen muchas maneras de mirar cómo somos.
Yo también me he hecho la pregunta, también he buscado y he encontrado
respuestas. Pero lo que me he encontrado
también es la confirmación de que cada uno es un universo único. Estas
respuestas, por necesidad, siempre son sesgadas, no solo por el hecho de que
hay multitud de factores que nos afectan para ser como somos, (así por ejemplo, según el ayurveda, nuestro
carácter depende del balance entre tres humores principales, según los horóscopos tal y como los astros marcaban el día de tu nacimiento, según los
estudiosos de los grupos sanguíneos también tienes una personalidad u otra
dependiendo de tu composición, y así podríamos seguir con el eneagrama, la
numerología, los chakras y las gunas, los arquetipos junguianos, sin olvidarnos
de otras influencias como la genética, la epigenética, las hormonas, el karma, las
“herencias” sistémicas, la cultura en la que crecemos... ), sino además
porque si examinamos las diferentes categorías o divisiones de cualquiera de
los estudios, puedes comprobar que te sientes identificado con características
que corresponden a diferentes patrones, haciendo tu mezclilla particular. Es
decir, estas clasificaciones, aunque acertadas en su generalidad, solo
representan tendencias de comportamiento que en última instancia no son
verdaderamente determinantes para conocer el carácter de alguien en particular.
Además, todos cambiamos, y llevamos construyendo nuestro mapa particular desde
antes de nacer, con lo cual, a estas alturas, la única persona que puede tener
acceso a la información completa es un@ mism@.
Para conocernos y explicarnos nos podemos valer de las diferentes
clasificaciones del carácter, pero si queremos encontrar una respuesta que
llegue a una explicación más profunda, simplemente no podemos quedarnos con las
observaciones de otros. Creo firmemente que todas estas técnicas son válidas
guías que nos pueden hacer pensar y descubrir aspectos de nosotros de los que
no éramos conscientes, pero también creo que podemos cambiar cualquier rasgo de
nuestra personalidad si queremos, lo cual nos sacaría del patrón inmediatamente
ya fuera el de los astros o el de los genes. También se puede profundizar en
uno mismo con ayuda de hipnosis, psicoterapia, respiración, plantas... pero eso
es otra ayuda del camino, los pasos y el esfuerzo (o el no esfuerzo) lo tiene
que hacer cada uno por si mismo.
Total, que para saber por qué somos así y no asá, qué
es lo que más nos influye y cómo, para ser como somos, tenemos que incorporar
inevitablemente el prefijo auto en nuestras vidas: auto-observación y auto-análisis.
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